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El calor agota al cuerpo y pone mal genio

Si bien todo dependerá de cuán acostumbrado esté la persona a las altas temperaturas de su medio ambiente, clave es prevenir para no estresar innecesariamente al organismo. Hidratarse constantemente, usar ropa ligera y de colores claros, además de  evitar el sol directo, son medidas fáciles de tomar.

Aunque con excepciones, los días soleados y calurosos han sido la constante de este verano. Con aún dos meses por delante, esta temporada estival sólo augura jornadas colmadas de luz y altas temperaturas. Y es que según pronósticos de AccuWeather, entre las últimas semanas de enero y todo febrero las temperaturas no bajarán de los 30°C.

Con el sol de forma permanente sobre las cabezas, valga entonces preguntarse qué le pasa al cuerpo con el calor. Considerando que la temperatura promedio del organismo es de 36°C – 37°C, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la temperatura ambiente óptima es entre los 18°C y 24°C, consigna la BBC.

Así, conforme aumentan los grados, el cuerpo lucha por mantenerse refrigerado, defensa que puede desatar espasmos musculares, agotamiento y golpe de calor, puntualiza el medio. La BBC agrega que entre los 39°C – 40°C, por orden del cerebro los músculos trabajan menos y comienza la fatiga. Valga recordar que, en condiciones de alta humedad y altas temperaturas, los riesgos de deshidratación aumentan dado que el organismo suda más.

Entre los 40°C y los 41°C, en tanto, “se produce agotamiento por calor, y por sobre los 41°C, el cuerpo comienza a dejar de funcionar”, incrementándose las posibilidades de que se produzca una falla múltiple de los órganos, señala la BBC.

Es a los 40°C, además, que pueden producirse los llamados “golpes de calor”, que se presenta cuando el cuerpo no puede enfriarse con rapidez para compensar las altas temperaturas. Entre los síntomas más reconocibles están los mareos, la confusión y/o desorientación, sudoración excesiva, dolor de cabeza e inconsciencia.

Y claro, a los 30°C en realidad no ocurren cambios radicales en el organismo, pero si impacta en casas o espacios con mala ventilación o condiciones poco controladas como orientación, aislación térmica y otras. Si se mantienen las condiciones durante varios días, seguro que la productividad en el trabajo disminuye, el ánimo no es el mejor, porque claro, la idea es siempre permanecer en ambientes cómodos y confortables.

¿Los más perjudicados con el calor en general? Las guaguas, los niños, las personas con enfermedades crónicas y los adultos mayores de 65 años.

Por si los efectos fisiológicos no fueran pocos, un estudio ha demostrado el calor afecta la conducta y pone de mal genio. Según el European Journal of Social Psychology, las altas temperaturas “hacen que la gente se muestre más nerviosa, menos cooperativa y menos propensa a ayudar a los demás”, consigna La Tercera.

Y si bien todo dependerá de cuán acostumbrado esté la persona a las altas temperaturas de su medio ambiente, clave es prevenir para no estresar innecesariamente al cuerpo. Además de implementar sistemas sustentables de climatización en hogares y oficinas, las personas pueden tomar simples medidas, tales como, ingerir alimentos livianos, mantenerse hidratado consumiendo líquidos constantemente, vestir ropa ligera -de colores neutros o claros-, y usar zapatos con ventilación.

El uso de gorros y sombreros también se recomienda, al igual que caminar bajo la sombra y no exponerse durante mucho tiempo al sol directo. Tomar una ducha tibia, no helada, también sirve, igual que evitar todo tipo de ejercicio intenso, sostiene la BBC.

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