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¿Conoces el etiquetado de eficiencia energética?

Probablemente, hayas visto en tu refrigerador u horno microondas una etiqueta similar a esta. Se trata del certificado de eficiencia energética.

Cada vez se le da mayor importancia a reducir el consumo de energía.
Las etiquetas de eficiencia energética, fueron implementadas a principios de los años 90 en Europa para informar a los compradores sobre el consumo energético de los aparatos domésticos.

En Chile, la iniciativa fue adoptada en 2005 como parte del Programa País de Eficiencia Energética, a través del Sistema Nacional de Certificación de Eficiencia Energética. Hoy día, el etiquetado de eficiencia energética es obligatorio para casi todo lo que consuma energía eléctrica, desde ampolletas fluorescentes e incandescentes hasta refrigeradores, microondas y televisores.

¿Sabes cómo funcionan las etiquetas?

Básicamente, sirven para clasificar los aparatos eléctricos comparándolos con otros similares, tomando en cuenta la cantidad de electricidad que consumen y sus propias características. De esta forma, se les asigna una letra y un color que indica su eficiencia.

Los aparatos más eficientes pueden identificarse con las letras A, B y C, con las tonalidades de verde, que indican una eficiencia energética superior a la media. Las letras D y E -en colores amarillo y naranja claro- representan un consumo energético medio; mientras que las letras F y G -con tonos naranja oscuro y rojo- indican un consumo energético superior al gasto promedio. Gracias a los avances tecnológicos, se han incluido las categorías A+, A++ y A+++, que indican una eficiencia aún mayor en comparación con los aparatos que llevan la letra A.

 

 

El ejemplo europeo

Europa ha ido un paso más adelante, creando una certificación para viviendas y edificaciones. De hecho, en España se implementó el certificado de eficiencia energética para inmuebles. Éste, al igual que el de los aparatos, muestra el consumo energético del inmueble; es de carácter obligatorio y debe estar a disposición para que los compradores o arrendatarios tengan la posibilidad de comparar y evaluar la eficiencia energética del inmueble de su interés.

Sin duda, un gran avance, ya que, gracias a la normativa, las personas buscan cada vez más inmuebles energéticamente eficientes, porque saben que a la larga se traducirá en un ahorro de energía que impactará positivamente su bolsillo. Igualmente, los edificios construidos en los últimos años son eficientes, gracias al aislamiento de fachadas, cubiertas, ventanas y también a la sustitución de calderas. En Chile, estamos en pañales, aunque algunas constructoras ya están viendo el valor agregado de levantar edificios eficientes.

Chile ha mejorado mucho en materia de eficiencia energética, pero aún falta un largo camino. Ahorrar energía, ya sea por su alto precio o para proteger el medio ambiente, se ha convertido en prioridad. Las medidas de eficiencia energética van mucho más allá del ahorro y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, sirven también para crear conciencia sobre el uso de los recursos y mejorar la calidad de vida de las personas. Por eso, deben ser prioridad en Chile y en el mundo. ¿Y tú? ¿Eres energéticamente eficiente?

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