Proyecto piloto en Llanquihue

Queremos aportar para que más familias puedan tener una calefacción limpia y descontaminar sus barrios. 

Climo donó un climatizador a familia beneficiaria del programa Casa Sana Vida Sana e instaló medidores de consumo eléctrico para demostrar que es posible reemplazar la leña y ahorrar.

“Quiero una energía más limpia, que no contamine, y que no le haga mal a mi hija, como pasa con el humo”, comenta Luis Gallardo, quién vive en la ciudad de Llanquihue, X región. Tal como la mayoría de las familias del Sur de Chile, los Gallardo Montiel conocen de cerca los riesgos e incomodidades que implica la calefacción a leña, además de generar el 95% de la contaminación del aire en la zona.

Junto a esta familia, beneficiaria del Programa Casa Sana Vida Sana, Climo inició un proyecto piloto que les permitirá disfrutar de una climatización limpia, cómoda y libre de riesgos, tanto en invierno como en verano. Además de donar e instalar el equipo en su casa, Climo financiará el consumo eléctrico del climatizador durante los tres primeros meses, instalando medidores que permitirán estudiar el consumo eléctrico y determinar así un presupuesto estimado en calefacción durante los diferentes meses del año.

“Este proyecto nos va a permitir demostrar que el climatizador invertir no sólo tiene ventajas medioambientales, prácticas y de seguridad, en comparación con la leña, sino que el gasto mensual de una familia puede reducirse al cambiar a esta tecnología, lo que la hace una alternativa real, que podría masificarse en el mediano plazo”, comentó Mariana Villegas, CEO de Climo, tras realizar personalmente la entrega del equipo a Luis Gallardo.

El verdadero costo de la leña

La problemática medioambiental de la calefacción a leña (contaminación del aire y desforestación del bosque nativo), se intensificó durante este invierno de pandemia, debido a que las personas estuvieron más tiempo en sus casas. En Coyhaique, por ejemplo, entre el 1 de abril y el 13 junio, se registraron 30 episodios de alto esmog, mientras que el año pasado tuvieron 24 jornadas de contaminación en el mismo periodo. El problema es grave si consideramos que el 95% de las viviendas del centro-sur de Chile usan leña para calefacción y en muchas de ellas también para cocinar. Se estima que alrededor de 3.500 personas mueren anualmente de forma prematura en Chile, debido a enfermedades cardiopulmonares generadas por la exposición a altas concentraciones de contaminantes.

Al tema medioambiental se suman los riesgos de quemaduras y los frecuentes incendios en el Sur del país, pues no resulta fácil realizar mensualmente las mantenciones de limpieza que requieren las estufas, incluyendo la complejidad de subir al techo para limpiar el tubo en días de lluvia. Por otro lado, son pocas las familias que cuentan con el espacio físico necesario para almacenar y mantener la leña seca, por lo que deben comprar en pequeñas cantidades a precios más elevados.

 

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